Anar a la versió en català
El sábado pasado hubo un importante incendio en la nave de Honda de Santa Perpetua de Mogoda, y en los medios de comunicación se apuntó a que el origen habría sido en la instalación fotovoltaica de su cubierta. Por suerte, no tenemos que lamentar daños personales, aunque las imágenes son devastadoras, la nave quedó destruida. Saltan las alarmas en el sector. La gente pregunta. ¿Tan peligrosa es la fotovoltaica? Aquí os comparto algunas reflexiones:
Ante todo, prudencia. Sólo sabemos lo que se ve en las imágenes y a lo que parece que apuntó el alcalde de la localidad, que el origen estaba en los paneles fotovoltaicos. Parace claro, por lo que han dicho fuentes del cuerpo de bomberos, que el origen ciertamente fue en la cubierta, pero está por ver si fue en la fotovoltaica o en algún otro elemento de la cubierta. A menudo pasa como con las goteras, que la fotovoltaica es siempre la primera en ser señalada, pero pasa también a menudo que no acaba siendo la causa.
Ante un incidente así se tiende a señalar no sólo a una tecnología, también a los instaladores, sobre todo en foros como LinkedIn. Señalar a otros para poner en evidencia malas praxis y salir luego como salvadores: “Esto con mi tecnología antiincendios no habría pasado”, o “Esto es porque eran unos chapuceros, deberían haber contado con un profesional como yo”. Desconozco quien fue el instalador, y no voy a defender ni a justificar a quien haga mal su trabajo, pero vuelvo al punto anterior: prudencia. No sabemos qué ha pasado. No hagamos lo de la “pena del telediario”, culpar a una tecnología o a unos profesionales sólo ante unas imágenes. Incluso haciendo las cosas lo mejor posible, como intentaré explicar a continuación, pueden ocurrir incidentes. El cero absoluto en riesgo no existe, pero debemos procurar minimizarlo.
La violencia del incendio es tremenda, y aquí cabe recordar que los materiales de una instalación fotovoltaica no propagan los incendios, están hechos de materiales no inflamables ni propagadores de llama. Los paneles cumplen con la a norma IEC 61730 de seguridad, han pasado ensayos de resistencia al fuego. Lo que arde y propaga la llama suele ser otra cosa, otros materiales.
El origen del fuego podría ser en la fotovoltaica, y cuando así ha sido se observa que principalmente se da en la parte de corriente continua: en los paneles (por un punto caliente), en los conectores o en los inversores, donde se puede producir un arco o un cortocircuito. La mayoría de las veces no va más allá. Queda el «fogonazo» en el panel o el conector, no se propaga nada como para generar un incendio. Pero puede pasar que el panel o el conector estén en contacto con un material que sí propague el incendio, como puede ser un tipo de lámina de la cubierta si es de EPDM o algún tipo de aislante que sea inflamable.
Y ahora vienen mis recomendaciones de buenas prácticas para minimizar los riesgos de incendio, que se dividen en dos bloques:
Durante la fase de proyecto y ejecución de la instalación:
• Utilizar productos de calidad. En paneles, por ejemplo, hay modelos con las mejores clasificaciones contra el fuego (clase A).
• En cuanto a los inversores: Que dispongan de sistemas de detección de fallo de aislamiento y detección de arco eléctrico (AFCI), así como detección de corrientes residuales, protección contra sobretemperaturas y sobretensiones. No sólo detectan, también actúan, desconectando la instalación. Se recomienda instalarlos en salas específicas con su correspondiente protección RF. Respetar distancias de separación en inversores y asegurar que estén bien ventilados o climatizados (en potencias mayores).
• Cableado: utilizar siempre cableado solar (H1Z2Z2-K). Tiene, entre otras, las mejores clasificaciones contra el fuego. Separar el cableado positivo del negativo, y garantizar un buen trazado del cableado, sin aristas punzantes que puedan dañar su aislamiento. Levantar las bandejas de cableado unos 10cm de la cubierta.
• Separar los paneles de la cubierta y de los muros cortafuegos y de los lucernarios. Dejar distancias mínimas y pasillos para mantenimiento y zonas de separación entre placas.
• Conectores: hemos visto que pueden ser la parte más crítica, donde se originan la mayoría de los incendios. Por ello, es muy importante que durante la ejecución de la instalación no queden conectores colgando ni en contacto con la cubierta. Nunca mezclar modelos incompatibles. Deden ser del mismo tipo, compatibles (idealmente de la misma marca), y estar en buen estado. Durante la instalación nunca debemos dejarlos desprotegidos: o bien los dejamos conectados o con sistema de protección que evite que se degraden.
• Posibilidad de instalar optimizadores que «vigilen» y bajen el voltaje de los paneles en caso de fallo, aunque tampoco me parece un dispositivo imprescindible ni infalible (con ello augmentan considerablemente el número de conectores).
• Asegurar un buen acceso a la cubierta, así como los pasillos de mantenimiento.
• En cubiertas de cierta dimensión, es recomendable instalar cámaras con sensor de temperatura (termográficas), que avisan de cualquier sobretemperatura que pueda originarse en una cubierta, lo que puede evitar que el posible incendio vaya a más.
• Hay quien propone (algunas aseguradoras) instalar seccionadores de CC en cubierta. Yo no lo recomiendo, porque supone un aumento considerable de dispositivos en la cubierta (multiplica el número de conectores), y porque con una buena ejecución del cableado y con las protecciones de los inversores, los veo innecesarios (suelen provocar más problemas que evitarlos).
Y llegamos seguramente a la parte más importante: el mantenimiento, que es imprescindible para garantizar unas condiciones óptimas de seguridad. Un buen mantenimiento, donde se revisen todos los puntos anteriores y los que enumeraré a continuación, evita muchos, por no decir la mayoría, de los incidentes.
• Limpiar periódicamente los paneles, vigilando que tampoco se acumule suciedad en otras zonas (que no formen nidos de pájaros, por ejemplo).
• Realizar termografías (y no sólo de los paneles, también de los cuadros, cajas de conexionado y conectores).
• Revisar estado general de la instalación: las partes mecánicas, pero también las eléctricas, el estado de los conectores, del cableado, de los cuadros eléctricos.
• Mediciones de los strings, de la puesta a tierra, así como el buen funcionamiento de las protecciones eléctricas.
En resumen, debemos considerar que la instalación fotovoltaica es una instalación eléctrica, y como tal, tiene su riesgo asociado. Pero tampoco debemos alarmarnos si ha realizado correctamente y se opera con mantenimiento.
Tengamos en cuenta que en España ya hay cerca de 1 millón de instalaciones fotovoltaicas, y en Alemania ya han superado los 5 millones. Los casos de incendios son anecdóticos, por debajo del 0,03% según un estudio alemán.
Evitemos alarmismos. Cuando suceden cosas como esta es mejor que miremos más hacia nosotros, y veamos cómo podemos mejorar y aprender.

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