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¿Qué hacemos con China?

por | Ene 24, 2024 | Fotovoltaica | 0 Comentarios

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Este artículo es una continuación de uno anterior en el que explicaba el viaje que SUD hicimos a China, a la sede de Huawei. A raíz de ese viaje, y del debate que hoy tenemos de reindustrializar Europa, y de las dudas que muchos instaladores y clientes tienen para escoger la procedencia de los equipos, quería compartir mis reflexiones sobre China y Europa en cuanto a la fabricación de equipos fotovoltaicos, por si os puede interesar.

El viaje nos confirmó el paso de gigante que ha dado China en los últimos años, pasando de ser la «fábrica del mundo», de una economía de manufactura intensiva de mano de obra impulsada por las exportaciones, a una economía basada en el consumo interior, servicios y alta tecnología. Y como decía en la crónica de nuestro viaje: está claro que China es muy grande, que visitamos una de las regiones más ricas y avanzadas del país. Si visitáramos otras zonas seguro que también encontraríamos fábricas con pésimas condiciones que producen productos baratos y de poca calidad. También decía que China está muy lejos del ideal de país, tienen un gobierno autoritario que limita la libertad de su pueblo, pero como intento hacer siempre que viajo: fijémonos en las cosas que hacen bien y regresemos a casa con este aprendizaje.

¿Qué hacen bien en China?

En el último Foro Solar de UNEF hubo una mesa de debate que trataba el tema de moda de la reindustrialización: «Cómo puede desarrollarse la cadena de valor en Europa». ¿Nos podemos plantear fabricar productos fotovoltaicos en Europa? La señora Luz Ma, Directora General en España del fabricante chino Astroenergy dijo cosas tan sensatas como éstas:

«Llevo más de 20 años en España, trabajando en el sector solar, viendo su evolución aquí y en China, y se puede resumir en que China ha hecho en estos 20 años lo que Europa no ha querido hacer. En China no podemos hablar de política, ciertamente, pero hablamos mucho de economía. En España, en cambio, hablamos demasiado de política, y poco de economía.»

Participació al FORO SOLAR de la Sra Luz Ma, Directora General d’Astroenergy España

Haríamos bien, pues, en poner el foco en las cosas realmente importantes y productivas, para ser más eficientes. Éste es un tema primordial para combatir el cambio climático. Estamos en emergencia climática, y necesitamos esa eficiencia, avanzar, implementar los cambios que se necesitan. Creo que estamos especialmente «instalados» en el «buenismo», como nos ocurre en educación y que explicaría los malos resultados de los exámenes PISA. En temas energéticos pecamos de lo mismo, y es especialmente preocupante, porque vivimos con la idea de que no se necesitan cambios ni sacrificios, que no debemos modificar el paisaje. La cultura del «no a todo», sin ser conscientes de dónde nos viene la energía hoy (energía fósil de países lejanos).

Fijémonos en los últimos 20 años que comentaba la Sra. Luz Ma: durante este tiempo Europa ha multiplicado x1,6 su PIB por cápita, mientras que China lo ha multiplicado x10 (!) (datos del Banco Mundial). Esta evolución se ha trasladado, lógicamente, al sector fotovoltaico, y la hemos vivido de primera mano en SUD Renovables. Cuando hicimos nuestras primeras instalaciones en 2005 no podíamos plantearnos comprar un panel que no viniera de Europa o EEUU. Era impensable comprar paneles o inversores de China, porque implicaba importar un producto de muy dudosa calidad. Teníamos claro que no valía la pena correr el riesgo de comprar paneles o inversores de China, por más baratos que fueran. En Europa (y en España) había varios fabricantes de paneles fotovoltaicos a escoger (Siliken, Atersa, BP, Solarworld, Heliene, Aleo, etc.), hoy quedan muy pocos, contados.

Miremos la evolución desde entonces: en 2004 China fabricaba sólo el 4% de las células fotovoltaicas del mundo. Hoy China fabrica más del 75% de los paneles fotovoltaicos que se fabrican en el mundo, y en Europa se fabrican menos del 3% del total. China, además, tiene hoy el control de las principales materias primas, y fabrican las obleas y células de silicio con las que después se realizan los paneles. La mayoría de los pocos fabricantes europeos que hoy fabrican paneles solares, importan las obleas y células de silicio de China.

La Directora de Astroenergy también añadió esto:

«En China las empresas reciben una atención del gobierno realmente eficiente, no como aquí que las empresas deben pasar por muchas administraciones, un auténtico vía crucis.»

Necesitamos una administración que facilite las cosas a las empresas y ciudadanos, que sea mucho más ágil y eficaz. Una administración al servicio de las empresas y los ciudadanos, no a la inversa, como parece ahora. Y finalmente, la Sra. Luz Ma añadía:

«China no es mano de obra barata, es tecnología de alta calidad y elevada capacidad de producción. Europa no va a poder competir con un producto como el panel fotovoltaico, que se ha convertido en «commodity». Debería producir tecnología nueva, como paneles de perovskita, o productos de integración arquitectónica (BIPV)«

Sería un error plantear realizar una copia de las fábricas que tienen en China. Sí, China copió, pero ha ido más allá. Debemos poder desarrollar productos y tecnología innovadora, algo diferenciador que nos permita ser competitivos. Cuando la señora Luz Ma vino a España, tenía a los ingenieros alemanes como referentes. Europa era su referente tecnológico. Está claro que China nos ha pasado por delante. Compañeros del viaje a China repetían: «¿quién podrá competir con esto?». Tenemos mucho trabajo si queremos recuperar el terreno y el tiempo perdido.

Otra cosa buena que hacen bien los chinos: sus gobernantes tienen formación técnica, suelen ser ingenieros o economistas, y tienen una clara voluntad de sacar adelante programas industriales que permitan hacer avanzar al país, con la eficiencia que antes comentábamos. Además, los cargos se renuevan periódicamente para evitar casos de corrupción y garantizar el relevo generacional, aunque ahora Xi Jinping está haciendo con él una excepción, poniendo en cuestión el modelo.

Deng Xiaoping (el gran reformador y promotor de la apertura económica de China) reconoció los errores del pasado, «Los prolongados errores «izquierdistas» que cometimos», para pasar a marcar una clara línea práctica: «Debemos adoptar una actitud científica y propiciar un desarrollo proporcionado y armónico de las diversas ramas de nuesta economía».

¿Y qué podemos hacer en Europa? ¿Qué hacemos con China?

Europa está intentando ahora recuperar el terreno perdido, y promovere la industria que externalizó a China y a otros países hace años. ¿Podremos hacerlo? ¿O ya hemos perdido el tren? Y nosotros, los instaladores, los promotores y clientes de instalaciones fotovoltaicas, ¿qué debemos hacer mientras tanto? ¿Dejamos de comprar productos chinos porque debemos promover los fabricantes europeos? No es tan fácil, ni es cuestión sólo del precio.

Con los inversores es más fácil, tenemos grandes fabricantes europeos que de momento van resistiendo la competencia china, aunque cada vez les cuesta más. Encontramos marcas como SMA, que llevan más de 40 años fabricando inversores, y ahora están ampliando la fábrica de Kassel que SUD pudimos visitar hace unos meses; y tenemos Fronius en Austria, o Ingeteam y Power Electronics en España, todas ellas marcas de reconocido prestigio. Sin embargo, hay que contar que China ha demostrado estos años de fuerte demanda, que tenía una mayor capacidad de producción (muchos fabricantes europeos rompieron stocks, o dependían más de los microchips de Taiwán), y fabricantes chinos han sido más ágiles al desarrollar productos nuevos e innovadores. Huawei, por ejemplo, sacó un modelo de inversor híbrido monofásico para residencial, con un diseño atractivo, fácil de instalar y poner en marcha, y con 10 años de garantía de producto (cuando lo estándar entonces eran sólo 5 años) y se adelantó a fabricantes europeos, lo que les ha permitido obtener una cuota de mercado altísima. Viendo esto, da la sensación de que los fabricantes europeos van a remolque de los chinos y que les será cada vez más difícil competir con ellos.

En paneles fotovoltaicos la cosa es mucho más complicada. Hay algunos fabricantes en Europa, pero son pequeños, y les resulta más difícil competir con los chinos. En sólo 11 días hemos podido leer estas tres noticias de fabricantes europeos, que muestran la dificultad de fabricar paneles en Europa y la impotencia de las empresas para mantenerse, con una clara carencia de apoyo de parte de los gobiernos europeos, en comparación con el soporte que reciben las fábricas en China.

Esta imagen de debilidad de la industria europea no ayuda. ¿De qué sirve comprar un producto europeo si al cabo de poco tiempo terminan bajando la persiana? Queremos consumir un producto de calidad y lo más local posible, sí, pero es un producto con una garantía mínima de 25 años, por lo que conviene tener una mínima certeza de que el fabricante estará ahí para hacer frente a estas garantías.

Fijémonos por ejemplo en Trina Solar: un fabricante chino que hace 27 años que está en el mercado, integrados verticalmente (también fabrican las obleas y células con las que hacen los paneles), con productos innovadores y de calidad. Y miremos su capacidad: el año pasado fue el segundo fabricante mundial en capacidad suministrada, alcanzando los 70GW. Si sumamos la capacidad de producción de todos los fabricantes europeos juntos, nos quedamos con unos irrisoris 6,75GW, (datos del 2020), la distancia es abismal. Mirad vídeos de fábricas chinas: no veréis prácticamente chinos, veréis robots. Están más automatizadas que las de los fabricantes europeos.

En resumen, en Europa deberíamos mirar a China con otros ojos, y seguramente aprender ahora nosotros de ellos. Lo de tratar con desprecio todo lo que viene de allí como «producto chino», como sinónimo de producto barato y de poca calidad, ya no es así. Y tampoco debemos «demonizar» los paneles fotovoltaicos o los inversores que vienen de China. Los Iphone y muchos vehículos Tesla, y otros muchos productos innovadores de marcas occidentales que compramos, vienen de China. Deberíamos comprar productos europeos, no porque los chinos sean malos, sino porque el europeo sea un producto innovador, de calidad, fiable y competitivo. En Europa tenemos mucho trabajo por delante. ¿Seremos capaces de hacerlo?

Bibliografía básica: «La nueva era de China: La gran estrategia para el sueño de Xi Jinping»; Ander Sierra i Àngel Marrades.

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